¿Cómo enfrentar la castración y post operatorio de tu mascota?

Cualquier Mamá perruna que se toma en serio su rol sabe su deber es castrar a corta edad a su mascota, ya que no es necesario que tengan cruza, en cambio previene un montón de enfermedades y conductas que no les hacen bien.

La técnica de la castración consiste en una intervención quirúrgica donde se extraen los testículos en el macho y de los ovarios y útero en la hembra. También existe la esterilización, técnica que, aunque menos invasiva, no retira el efecto producido por las hormonas. Se genera una sección de los conductos seminíferos en perros y una ligadura de las trompas de falopio en perras.

Hay una serie de factores pre operatorios que decidir con tu veterinario, por ejemplo si prefieres anestesia normal o aérea, si prefieres que quede en observación supervisada o lo cuidas en casa, exámenes de sangre (hemograma, perfil bioquímico y electro cardiograma). Es importante entender este paso como necesario, ya que incluso tener las vacunas al día es una condición para operar de muchos doctores. Nos extenderemos en este tema más adelante.

 

Cuidados postoperatorios tras la castración.

 

Tras castrar al perro, en el período postoperatorio, deberemos de llevar a cabo una serie de cuidados, entre los que se encuentran:

  1. Prevención de la aparición de dolor: con analgésicos/antinflamatorios. Aunque no suele ser necesario, según el criterio del veterinario a veces se pueden pautar antibióticos.
    2. Protección de la herida quirúrgica: se utilizará un collar isabelino o camisetas de algodón, para evitar el lamido de la herida.
    3. Limpieza de la herida quirúrgica, siempre en condiciones de asepsia.
    4. Vigilancia regular de aparición de complicaciones tales como infección de la herida, dehiscencia de la herida con daño en los puntos de sutura, hematomas.
    5. Cuidado del entorno: los primeros días tras castrar al perro hay que mantenerlo en un lugar tranquilo.
    6. Retirada de los puntos de sutura.

 

Cambios que debemos esperar tras la castración.

 

La castración en perros conlleva ciertos beneficios tanto a nivel orgánico como a nivel conductual por repercusión sobre aquellas conductas relacionadas con el patrón reproductivo o con procesos hormonodependientes. En perros machos, se producen los beneficios derivados del cese de la producción de testosterona, por lo que se inhibe el deseo sexual y la dominancia, disminuyendo la agresividad. La castración además previene el posible desarrollo de una hipertrofia prostática benigna. En cuanto al cáncer prostático, los datos apoyan una independencia hormonal en este tipo de cáncer.

En hembras, los beneficios se derivan del cese de la producción de hormonas como los estrógenos y la progesterona, desapareciendo el celo y con ello mejorando el carácter. A nivel orgánico, hay evidencia de que la castración disminuye considerablemente el riesgo de padecer tumores mamarios (aquí te enlazamos con un estudio que apoya este dato) así como eliminación de la pseudogestación (todo un tema para hablar en otro post).

En referencia a la aparición de tumores en testículos y ovarios, aunque su incidencia es baja, la castración puede considerarse como medida preventiva y curativa.

Por último hay que prevenir y vigilar la aparición de obesidad, pues tras la castración, el perro tiene una mayor facilidad para ganar peso. Se recomienda trazar un plan dietético estricto después de la esterilización, ya que las hembras esterilizadas tienen unas necesidades energéticas menores y su comportamiento alimenticio se modifica, propiciando el aumento de peso.

Como en todas las cosas, la constancia y compromiso harán que tu mascota tenga un buen pasar, su alimentación y nivel de ejercicio es la clave para que tu guagua sea sanita y feliz.

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