Cuando ya eres parte de la estadística.

La depresión tiene tantos matices como personas hay en el mundo y realmente puede ser un enemigo muy cruel. En Chile, según el MINSAL, 6.2% chilenos sufren de depresión y en mujeres la cifra aumenta a un 10, 2%, no hay prácticamente nada que no pase por depresión, incluyendo somatizar enfermedades físicas. En esta sección se estará hablando constantemente de salud mental y en mi caso creo que hay que partir con lo básico para que avancemos a las variaciones del tema.

 

 

Si sientes que te alejas de tus amistades o que tu familia no te apoya, problemas en el ámbito académico o laboral, sentimientos de inutilidad y culpa, tristeza, soledad, pérdida de interés y capacidad de disfrutar de la vida, seguramente estás viviendo los síntomas más comunes de la depresión… ¿Te sientes identificado? ¿Crees que tienes depresión?

Si te hizo “ruido” y realmente sientes o te das cuenta que tienes estos síntomas, quizás puedas tener depresión, pero ¿es correcto autodiagnosticarse? No. Siempre debes recurrir a un profesional. Está bien que ahora puedas estar seguro o casi seguro que padeces este trastorno, pero justamente por eso tienes que recurrir a un especialista en esto – un psiquiatra – para que te diagnostique y te pueda ayudar indicando un tratamiento médico y derive a un psicólogo para acompañar con terapia psicológica, de hecho cuando ya se han erradicado los síntomas de la depresión, conviene que el paciente siga en el tratamiento antidepresivo por un tiempo definido por su tratante, así evitando posibles recaídas. Sólo en algunos casos el tratamiento deberá prolongarse de por vida para mantener la salud mental de la persona en orden.

 

 

En mi opinión, el caso de que te hayan diagnosticado con depresión y estés en tratamiento, siempre trata de recurrir a tus seres más queridos, ya sean amigos o familiares, y aceptar su apoyo. En un inicio, para ellos puede ser difícil de entender e incluso aceptar, ya que muchas veces hay una ignorancia respecto al tema, pero explicándoles tu situación con paciencia ellos deberían poder brindarte su ayuda y cariño. Voy a serles sincera, yo fui diagnosticada con depresión hace varios años, fue una época donde empecé a conocer cuan oscura se podía poner mi vida. Veía todo negativo  y no encontraba una salida a ese agujero negro en el que me veía sumida.

Mis padres en un inicio interpretaron mi falta de interés y mis cambios de estados de ánimo como rebeldía, ya que yo no les expresaba mis sentimientos y por ende no estaban al tanto de cómo me sentía. Y es que ni yo me entendía; no entendía qué le pasaba ni por qué actuaba como actuaba o me sentía como me sentía. Me alejé de mi familia y amigos, de hecho perdí amistades que valoraba mucho, hasta que un día conocí a una persona con la que me “abrí”, le conté mis problemas y ella me escuchó, me entregó cariño y comprensión, me recomendó hablar con mis padres, y así lo hice. Al expresarles cómo me sentía, entendieron todo: tenía algún tipo de trastorno. Me llevaron de inmediato a un especialista, y así este me diagnosticó con depresión. Mi trastorno es por causas biológicas pero también por factores externos a mí.

 

 

Como algunos saben hace tres años fuí víctima de violación, lo cual en sí es un episodio traumático, pero se le sumaron dos factores casi igual de potentes, muy propios del slutshaming: el desprestigio de parte de mis atacantes con mis amigos y la injusticia de no poder hacer nada para callar los rumores sobre mi, donde lo que me había pasado no era un intento de violación, si no que yo participando de un trío con dos personajes.

Comencé a negar lo que me había pasado, quise olvidar rápidamente para no sentir dolor, pero no hay mentira que resista la realidad y la negación sucumbió a la verdad, y esta era que me habían violado y yo estaba evadiendo.  Retrocedí en mis avances del tratamiento y me sumí más aun en el agujero negro. Me sentí sola, sucia, me cuestionaba si era mi culpa o no… Luego me di cuenta que JAMÁS el vulnerado tiene la culpa. Al contarle a mi psicóloga, me ayudó a expresar lo que sentía y vaciar un poco esos sentimientos negativos.

 

 

El proceso de hacer la denuncia, me ayudó a sentirme mejor, fue un año después del episodio. Al hacerlo público y recibir tanto apoyo, en especial el de mis padres, me ayudó a sanar mucho más. Ahora estoy mucho más tranquila, me siento más liberada.

Sigo un tratamiento farmacológico y terapia con psicólogo. Y ¿les cuento qué? ¡Me siento mucho mejor! No les niego que tengo recaídas, pero de que he progresado, lo he hecho. Agradezco mil a las personas que me han dado su amor, cariño y comprensión en este proceso, ya que con ellos este camino se ha hecho mucho más llevadero.
Amig@ recuerda, si te sientes así no te quedes solo, busca ayuda, busca cariño, busca un diagnóstico certero y busca un tratamiento. Todo puede mejorar, después de la lluvia sale el sol, y las flores necesitan un poco de agua para florecer.

 

 

 

 Si Necesitas ayuda te invitamos a comunicarte con fundación “Todo mejora” en este este link o escríbenos y te redireccionamos a la ayuda que necesitas.

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